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viernes, 24 de mayo de 2013 Buscar:  lupa

Catalunya Caixa o la toxicidad financiera

La entidad solicita al FROB 3.000 millones y mantiene al equipo directivo responsable de la mala gestión.

Fuente: Revista Ausbanc - Mayo 2011  

Según el socialista Javier Solana, los bancos, que son responsables de la crisis no han "pagado" los daños que han ocasionado con sus malas prácticas por la sencilla razón de que "son fundamentales" (entrevista publicada por el digital Noticias de Guipúzkoa el 14 de abril de 2011). Hay que entender que para el señor Solana -que en estos momentos ocupa la presidencia del rimbombante Centro de Economía y Geopolítica Global de la escuela de negocios de Esade- si los ciudadanos somos los que estamos pagando principalmente el coste de la crisis es porque no se nos considera tan fundamentales como a los bancos. Para el pensamiento geopolítico global del socialista Javier Solana, la ciudadanía está en un segundo plano: por eso, se carga el peso de la crisis contra el ciudadano y con ese dinero exprimido al contribuyente se ayuda a los bancos para que sigan disfrutando de los privilegios de su fundamentalismo.

Hay que recordar que Solana no está sólo en este desviado pensamiento 'geopolítico', pues otro señalado compañero de partido, en este caso Joaquín Almunia, respondió en abril de 2009 a la cuestión de por qué los bancos que habían recibido y siguen recibiendo incontables ayudas públicas, podían llegar a cuestionar la solvencia del Estado que los sostenía; algo tan sorprendente como que "ha habido que ayudar al sistema financiero y ahora ellos se llevan las manos a la cabeza por el nivel de endeudamiento público. Esas paradojas existen". Así que "ha habido" que ayudar a los bancos, porque como hemos visto, para el señor Solana, son fundamentales. Y se les ha ayudado con el dinero de los contribuyentes que, según el pensamiento global de estos dos socialistas de altos vuelos, no merecemos tanta consideración. Si luego los bancos ayudados y avalados por el Común, resulta que le quieren pasar cuentas al Estado avalista y exigir estas y aquéllas políticas, esto no es un escándalo ni una inmensa corrupción, seguramente porque conviene a los intereses particulares de esa élite de dirigentes que manejan las componendas políticas de alto nivel, sino que es una mera "paradoja" que existe y punto.

Hay que dar las gracias a los señores Solana y Almunia por explicar tan clara y crudamente cuál es el fundamentalismo de ciertas políticas. ¡Si los socialistas exterminados en la Comuna de París en 1871 pudieran levantar la cabeza desde sus trajes de madera!

No hay que extrañarse de que otro correligionario de la misma generación que Solana y Almunia, tal como Narcís Serra, se haya estado aplicando durante cinco años, sin que nadie le molestara, a 'fundamentar' su patio de Monipodio en Caixa Catalunya, haciendo mano derecha de sus correrías al director general de Caixa Manresa, Adolf Todó -culpable y sinvergüenza del atropello destapado por el periódico Mercado de Dinero que se recoge en estas páginas- e incorporando luego a Caixa de Tarragona -con jubilaciones doradas para sus directivos salientes-, con el único objetivo de justificar la petición de ayudas públicas por casi 3.000 millones de euros, ya bajo el engañoso nombre de Catalunya Caixa.


Y es un nombre engañoso porque esta organización, ni es caja ni puede ser Cataluña. No puede ser Cataluña una entidad que atropella con alevosía, engaño y premeditación el patrimonio de un anciano mutilado de 94 años y luego se reafirma en el crimen con ánimo de lucro e inconcebible maldad. Volveremos luego a este oprobioso asunto, que justificaría por sí sólo la petición de que las ayudas públicas concedidas le sean zanjadas y sea cerrada una organización capaz de realizar y sostener semejantes procedimientos. Ahora veremos que existen otros muchos motivos para pedir la clausura de esta organización.

Los ERE de Catalunya Caixa
El dinero público que se destina a financiar los expedientes de regulación de empleo que se ven obligadas a presentar grandes empresas en situación de crisis tiene un fin justificable. Se trata de atender las necesidades económicas que se les van a presentar a personas que de repente y en su edad madura, se quedan sin trabajo, tras dedicar en muchos casos gran parte de su vida laboral a empresas que llevaban funcionando durante décadas.

Es lógico que antes de adoptarse tan importantes decisiones, los sindicatos alcancen acuerdos específicos con las empresas implicadas para proteger el derecho de todos los trabajadores afectados.
Lo que en estos momentos se está denunciando que ha ocurrido en Andalucía es que se hubieran introducido en las listas de beneficiarios legítimos de esas bajas incentivadas, personas ajenas que no habían trabajado en esas empresas. Obviamente, en caso de que los procedimientos judiciales en curso prueben tales conductas, estaríamos sin lugar a dudas ante la comisión de graves delitos, entre ellos los de falsedad y, probablemente, estafa contra la Hacienda Pública.

El escándalo de los ERE de Andalucía consistiría pues en la presunta apropiación por parte de terceros, de fondos públicos destinados a fines justificados. Según los datos hechos públicos hasta la fecha, los importes investigados en esta 'trama' de corrupción alcanzarían los 600 millones de euros, sin que se haya todavía determinado el montante preciso de la defraudación.

Lo sucedido en Andalucía con los dineros para atender la crisis real de algunas grandes empresas no es, sin embargo, tan diferente en el fondo, como enseguida veremos, a lo que ha sucedido en Cataluña con la fusión organizada en torno a la caja de ahorros que estuvo presidida durante los últimos cinco años por el socialista Narcís Serra.

Tras una primera aportación pública de 1.250 millones de euros, el Consejo de Administración de Catalunya Caixa acaba de solicitar al FROB una segunda aportación de 1.718 millones de euros adicionales. En conjunto, las ayudas alcanzarán los 2.968 millones de euros. De entrada, se trata de una cifra desorbitada para una fusión eminentemente regional.

Desde Ausbanc consideran que las ayudas solicitadas por Catalunya Caixa no están justificadas, puesto que el equipo de alta dirección de dicha entidad se ha mantenido tras la salida de Narcís Serra, siendo por tanto responsables de la grave situación de solvencia a la que han conducido a la entidad de ahorro.

Lo están mucho menos cuando se advierten las malas prácticas consolidadas de las entidades que conforman Catalunya Caixa: permutas financieras 'tóxicas'; condenas firmes en el Tribunal Supremo por redondear al alza las hipotecas, incumplidas reiteradamente y ya recientemente apercibidas de ejecución forzosa con multa diaria por incumplimiento. El último y más grave, gravísimo abuso conocido ha sido, como dijimos, la oprobiosa colocación por parte de la antigua Caixa Manresa -cuyo director general, Adolf Todó, fue fichado por Narcís Serra y se mantiene en ese mismo cargo, mientras que el presidente de dicha entidad, Manel Rosell, ocupa la presidencia transitoria de Catalunya Caixa- del más vergonzante seguro de renta vitalicia del que se tiene noticia en los anales del ramo, por un prima única de 51.400 euros a un anciano enfermo de 94 años. con fecha de inicio de prestaciones a los ¡99 años!

Lejos de arrepentirse o enmendar la operación -que de momento ha sido anulada merced a un procedimiento iniciado por la Delegación de Ausbanc Consumo en Cataluña, ver recuadro adjunto-, la dirección de Catalunya Caixa la ha reconocido y refrendado, ordenando por más señas a sus servicios jurídicos la ejecución de la hipoteca inversa que originó tan deleznable tropelía. ¿Está justificado conceder casi 3.000 millones de ayudas públicas a una entidad que se dedica a colocar seguros de 'renta vitalicia' a ancianos de 94 años? Nosotros creemos que no está justificado en absoluto.
Incidiendo en la falta de escrúpulos y en un estilo de dirección completamente opuesto a la esencia social que un día caracterizó a las cajas de ahorros, Catalunya Caixa acaba de anunciar un plan en el que su director comercial, David Griera -declaraciones recogidas por el diario Cinco Días, 11 de abril de 2011- amenaza con "convertir las sucursales en tiendas para vender" de forma "más automatizada".

En opinión de Ausbanc, los casi 3.000 millones de euros que va a recibir Catalunya Caixa de ayudas públicas no tienen justificación alguna, mientras que los 600 millones de euros destinados a los ERE de Andalucía sí estaban plenamente justificados. Otra cosa es que en el manejo de esos fondos se prueben conductas que habrán de tener su correspondiente reproche penal.
Por otro lado, ¿cuál ha sido el uso que se ha dado a esos 3.000 millones de euros de fondos públicos en Catalunya Caixa? ¿Cómo es posible que además de llevar a cabo tantas malas prácticas bancarias, encima pierdan dinero?

Narcís Serra había implantado un desaforado plan de crecimiento de oficinas para aumentar un 20% entre 2005 y 2007 el número de sucursales, con 160 aperturas que se prolongaron hasta bien entrada la crisis: en abril de 2008 anunciaba a bombo y platillo la apertura de la oficina número 1.200 en Miranda de Ebro.

Decenas de aperturas que han significado enormes gastos de reacondicionamiento de locales para la actividad bancaria, de operaciones inmobiliarias en las que siempre existen intermediarios y terceros que llevan su parte, no siempre justificada. De nuevas contrataciones que se han resuelto al poco tiempo con enormes e igualmente injustificados dispendios.

Como decimos, las partidas importantes de gasto en el proceso de fusión -donde la suma de las tres entidades fusionadas ha resultado ser menos que uno- han sido las bajas incentivadas en forma de 'prejubilaciones'. Con fecha 12 de marzo de 2010, la web de uno de los sindicatos que alcanzaron acuerdos con la dirección de Catalunya Caixa para llevar a cabo esas 'prejubilaciones' informaba exactamente de las condiciones de las mismas:

"A.- Los empleados/das de 60 o más años cumplidos en fecha 31 de diciembre de 2010, que voluntariamente deseen adherirse, tendrán derecho a una indemnización a tanto alzado del 95% del Salario Fijo Neto (SFN), para el periodo comprendido entre la fecha de extinción del contrato y la fecha que hubiera cumplido los 64 años. A esta cuantía se le añadirá un importe lineal de 20.500 euros por empleado/da.
B.- Los empleados/das entre 56 y 59 años cumplidos en fecha 31 de diciembre de 2010, que voluntariamente deseen adherirse, tendrán derecho a una indemnización a tanto alzado del 85% del Salario Fijo Neto (SFN), para el periodo comprendido entre la fecha de extinción del contrato y la fecha en que hubiese cumplido los 64 años. A esta cuantía se le añadirá un importe lineal de 31.000 euros por empleado/da.

Estos importes serán abonados en un solo pago descontando el importe a cobrar en concepto de paro. Esta cantidad será neta para el empleado (Impuestos pagados por la entidad)".
Contra toda lógica laboral, económica y jurídica, entre las condiciones para el acceso a las prejubilaciones voluntarias incentivadas de Catalunya Caixa, no existe ningún elemento relacionado con la antigüedad del empleado en la entidad, no existe un mínimo de años trabajados ni siquiera tres o cinco, ninguno: al contrario, lo que se adopta, sospechosamente, como criterio indemnizatorio es el "período comprendido entre la fecha de extinción del contrato y la fecha en que hubiese cumplido los 64 años". En estas condiciones, cualquier persona de la suficiente edad, aunque hubiera sido contratado por Narcís Serra y su equipo de dirección en plena crisis de la entidad -con el mismo objetivo de fondo del de los ERE ilegales denunciados en Andalucía- sin ninguna antigüedad como empleado, podría haber percibido importantes cantidades como indemnización. Para alguien con 56 años y un salario de 5.000 euros en 14 pagas anuales, al que le faltaran ocho años para cumplir los 64 años el importe de la indemnización sería de más de medio millón de euros, aunque hubiera trabajado un día o dos en Catalunya Caixa.

En estas condiciones, los ciudadanos españoles tenemos derecho a saber y a exigir a quién y en qué condiciones se ha prejubilado en Catalunya Caixa, y cuál ha sido la trayectoria laboral de cada prejubilado en dicha entidad, beneficiaria de casi 3.000 millones de euros de ayudas públicas, para determinar la antigüedad en la entidad de cada uno de los prejubilados.

La única información pública de la cual se dispone en estos momentos en cuanto a bajas nominales, es la lista escandalosamente larga de miembros -51 en total- del Consejo de Administración de Catalunya Caixa que alcanzaron, nunca mejor dicho, el cese con fecha 16 de noviembre de 2010 y, por tanto, en plena vigencia de los citados acuerdos de prejubilación sin mínimo de antigüedad.

Una caja que avergüenza el nombre de Catalunya    

La patria de Ramón LLull, Pau Casals, Joan Miró, Antoni Gaudí (en la imagen), Joan Maragall, Jaime Balmes, Antoni María Claret, Bartomeu Robert, Vicente Ferrer y otras personalidades que dan lustre y profundidad a nuestro acervo de valores colectivo, no merece ser ultrajada por una organización financiero-jurídica como Catalunya Caixa, que usurpa el nombre de Cataluña para cometer abusos contra ancianos indefensos y en grave necesidad vital, vilmente refrendados y validados por decisiones posteriores de todo el organigrama de la entidad, que se reafirma en el dolo y en la maldad institucional. Una entidad que no tiene la dignidad mínima suficiente para dar un paso atrás y reconocer un error tan grave y doloso para no insistir en el daño, no merece seguir existiendo bajo el nombre de Cataluña, que tantas veces ha podido presentarse como símbolo de cosmopolitismo y de defensa de la responsabilidad y de la justicia social.
Un ejemplo lo constituye el mencionado Bartomeu Robert, médico y uno de los fundadores del Hospital de Sant Pau que visitaba gratuitamente a los enfermos en las epidemias de fiebre amarilla (1874) y cólera (1885). Nombrado alcalde de Barcelona en 1899, dimitió de su cargo cuando el Gobierno le obligó a firmar los primeros embargos con motivo del ´Tancament de caixes´ -"cierre de cajas"-. Un movimiento de protesta pacífica iniciado en octubre de 1899 por los comerciantes catalanes agrupados en la Liga de Defensa Industrial y Comercial contra las medidas recaudatorias discriminatorias del Gobierno de Francisco Silvela, tras su desastrosa gestión en el conflicto de Cuba, que terminó con la pérdida para España de los territorios de ultramar, malvendidos tras gravosos gastos de guerra. El Gobierno de Silvela había decidido implantar, para corregir el déficit creado, importantes subidas en los impuestos y contribuciones que gravaban las actividades económicas y los comerciantes de Barcelona organizaron una protesta que consistió en dar de baja sus negocios y cerrar los establecimientos, para no incurrir en la ilegalidad de no pagar esas contribuciones. A pesar de ello, algunos fueron embargados y encarcelados. El alcalde Robert dimitió para no verse obligado a refrendar esos embargos.
Más de 100 años después, y en un contexto con indudables paralelismos -como puso de manifiesto esta revista en su número de febrero-, el cierre de las cajas no ha levantado protestas, aunque análogamente a lo sucedido con el Desastre de 1898 ha significado graves costes sociales y económicos. En parte, la falta de protestas y oposición se debe a que actuaciones tan reprochables como las de Catalunya Caixa han desanimado a la opinión pública para salir en defensa de estas centenarias instituciones.  

A la espera de conocer la respuesta de Catalunya Caixa a tan graves cuestiones -lista de todos los prejubilados con detalle de antigüedad de cada uno de ellos e importe de la indemnización recibida-, desde aquí sólo constatamos sus prácticas lesivas, algunas completamente deleznables, con la clientela; los sospechosos acuerdos suscritos en materia de prejubilación incentivada sin mínimo alguno de antigüedad; la escandalosa magnitud del número de miembros integrados y cesados en el Consejo de Administración; la falta de asunción alguna de responsabilidad por la grave situación de solvencia generada por la mala gestión del socialista Narcís Serra.

La reacción lógica de los depositantes dándole la espalda como lo constata el hecho de que en 2009 sus recursos de clientes cayeran un 6% -respecto a 2010 se carece de datos, puesto que la entidad no los ha hecho públicos-.

Todavía no se había llevado a cabo la fusión que ha significado que la suma de tres dé como resultado menos de uno, la desaparición de un tercio de las oficinas; ¿habrá pasado lo mismo con los activos y los pasivos? No lo sabemos, puesto que la entidad no ha publicado los balances de 2010; sólo sabemos que su ratio de solvencia sin ayudas públicas ni siquiera llegaba al mínimo legal cuando se hicieron las pruebas de resistencia.

Es escandaloso y muy negativo que el resultado de tantos despropósitos sea la concesión de 3.000 millones de ayudas públicas, y ni siquiera esto les baste a los directivos de Catalunya Caixa, porque encima le quieren quitar la casa a un anciano de 94 años, profundizan en la comercialización de permutas financieras tóxicas y no devuelven voluntariamente el redondeo siempre al alza de sus hipotecas, aunque están condenados por ello.

Más malos que MADOFF  

Bernard Madoff

El mayor fraude financiero de la Historia, confesado por Bernard Madoff en las propias barbas de la SEC -el supervisor financiero estadounidense-, no ha sido cargado en las espaldas de los contribuyentes, excepto por el descrédito añadido al supervisor financiero por su especial ineficacia en este caso. Los despachos de abogados han conseguido recuperar hasta el momento 10.000 millones de dólares para ser repartidos entre los clientes afectados, algunos de los cuales habían obtenido importantes ganancias durante muchos años. Bernard Madoff ha confesado su crimen, está en la cárcel y junto con su esposa, que ha entregado parte de su dinero al comisario de la quiebra, ha debido afrontar la circunstancia más terrible para unos padres, cual es el suicidio de uno de sus hijos a causa del escándalo.
Los directivos de Catalunya Caixa que han ordenado la ejecución de la hipoteca inversa sobre la vivienda de un anciano mutilado de 94 años al que colocaron un supuesto "seguro de renta vitalicia" con prima única de 51.400 euros, con "prestaciones de supervivencia" a partir de los ¡99 años! ni están en la cárcel ni reconocen la gravedad de su actuación. Estos mismos directivos han hecho apuestas contra el patrimonio de sus clientes en forma de permutas financieras tóxicas sobre tipos de interés por valor nocional de 12.000 millones de euros, con un apalancamiento teórico que multiplicaba por cuatro el patrimonio neto contable de la entidad.
Caixa Catalunya ha sido la primera caja de ahorros española condenada en una Audiencia Provincial por la comercialización irregular de estos productos financieros nocivos. En cualquier caso, los directivos de Catalunya Caixa solicitaron y obtuvieron 1.250 millones de euros de ayudas públicas a través del FROB, se subieron el sueldo un 41%, convocaron un consejo de administración mastodóntico de 54 miembros y aprobaron un plan de prejubilaciones incentivadas sin mínimo de antigüedad, ofreciendo el pago de hasta ocho años de salario completo más 30.000 euros de prima a empleados que podían haber sido contratados hace un año, tres meses o ayer mismo. Por si fuera poco, se gastaron más de un millón de euros sólo en dietas a los consejeros entre el 1 de julio y el 16 de noviembre de 2010. Enseguida, estos mismos directivos se volvieron a reunir y decidieron que no iban a cumplir las sentencias judiciales firmes que les condenan a devolver a todos sus clientes el dinero cobrado de más a través del redondeo siempre al alza de las hipotecas a tipo variable. Discriminando a los que no hubieran conocido la sentencia e incumpliendo el espíritu del mandato judicial, sólo pagarían a quien fuera a pedir el dinero al Juzgado. Luego volvieron a hacer números y vieron que les faltaban otros 1.718 millones de euros de ayudas públicas que nuevamente solicitaron al FROB.
Ciertamente, conforme se van conociendo nuevos datos, constatamos que todo lo que habíamos dicho hasta ahora sobre la nefasta gestión llevada a cabo en Catalunya Caixa se ha quedado corto. Creemos que finalmente, la actuación de todo el organigrama de dicha entidad, es merecedora de algo más que la denuncia pública; requiere la apertura de expedientes y la exigencia de responsabilidades civiles, mercantiles y penales. Desde luego, merece en nuestra opinión, todo el rechazo y en consecuencia, el cierre de cuentas por parte de sus clientes.

Esos 3.000 millones de euros son una cifra enorme. Medio billón español de las antiguas pesetas. Por dar una referencia, el valor en bolsa del grupo PRISA en estos momentos -y tras la entrada en su capital de los 'hedge funds' de Wall Street, del mexicano Slim que según Forbes es la primera fortuna del planeta, de inversores asesorados por lo más 'granado' de la banca de inversión internacional, a quienes lógicamente sirven con sus noticias y editoriales- no llega a los 1.000 millones de euros.

Catalunya Caixa, volvemos a decirlo, ni es caja ni es Cataluña. Por gloria y honor del nombre que avergüenza, desde Ausbanc invitan y animan a todos sus usuarios a abandonar y cerrar sus cuentas en una entidad que deshonra y corrompe la memoria de las cajas de ahorros.

No sólo la corrompe, sino que este 'zombi' ha sido la coartada perfecta, junto a los desmanes de otro socialista, Juan Hernández Moltó en Caja Castilla-La Mancha, para justificar la contaminación de todo el sector, para que nadie fuera a mover un dedo en defensa de las cajas de ahorros, porque son indefendibles las corruptelas y malas prácticas de esa caja.

La dignidad de Fernando Casado frente a la herencia envenenada de Narcís Serra  

Fernando Casado, doctor en Ciencias
Económicas y Empresariales, y poseedor
de un envidiable currículum
.

El socialista Narcís Serra había anunciado su salida de la presidencia de Catalunya Caixa para el mes de noviembre de 2010 y, por una vez, cumplió estrictamente su palabra, cesando de consejero el día 16.
Sin embargo, una vez más la trama envenenada de su nefasta gestión, encarnada en la persona del director general Adolf Todó Rovira, se llevó por delante a un hombre de honor, el economista Fernando Casado Juan.
Casado, tras 17 años de impoluta gestión al frente del Instituto de Empresa Familiar llegó a la segunda caja catalana como candidato de consenso para desarrollar la fusión, pero finalmente tomó la difícil y durísima decisión de dimitir tras sólo tres meses en el cargo.
Desde los medios afines a la actual dirección de la caja, se ha llegado a afirmar no sin mala fe, que su salida fue por motivos puramente económicos. Sin embargo, para una persona de la irreprochable trayectoria empresarial de Fernando Casado, haber desempeñado con éxito la presidencia de una entidad de ahorro que lleva el nombre de Cataluña hubiera constituido el broche de oro que culminara un brillante currículo.
No sabemos si Fernando Casado ha llegado a escandalizarse por conocer las repugnantes prácticas bancarias realizadas bajo la dirección de Adolf Todó -ver recuadro en página siguiente-. Lo que presumimos es que su dimisión ha tenido que ver con una incompatibilidad radical con un estilo de gestión que genera necesariamente el rechazo a cualquier persona que se sienta ajena a tales procedimientos. Se adivina que las tensiones internas por las corruptelas de gestión en Catalunya Caixa hayan sido tan intensas, de tal magnitud, que hayan llevado a un profesional con una trayectoria de probada estabilidad a tomar tan drástica decisión en apenas tres meses. Las conjeturas están abiertas puesto que hasta ahora nadie ha contado qué es lo que ha sucedido realmente. No sabemos si prevalecerá el famoso icono catalán de lavar en casa la ropa sucia, el pacto de silencio, o si esta vez, ante la gravedad de los hechos y la gravedad de sus implicaciones quien ya ha dado muestras de dignidad, decida explicarlo en primera persona.

Catalunya Caixa era un riesgo reputacional intolerable para el sistema financiero español y en vez de ser atajado, el Gobierno le concede ayudas públicas para que la gangrena siga infectando lo que quedaba de sano y saludable, para que la organización peligrosa, insalubre, y nociva pudriera, con Todó, todo el cesto de las manzanas. Por último, volvamos al principio: una organización financiero-jurídica que revisa y conoce del terrible caso que les hemos narrado y que decide seguir adelante no merece seguir existiendo. Sobre esto no es posible escribir sin sentimiento. Ausbanc, que viene denunciando los manejos de Narcís Serra en Caixa Catalunya desde el vergonzoso cese de Josep Mª Loza, su anterior director general, nunca lo ha hecho por encono o inquina. Llevamos muchos años siendo espectadores y partícipes del sistema financiero. Lo veíamos venir y tenemos ahora que lamentarlo. De hecho, las cajas de ahorro han desaparecido. El daño está hecho. ¿Quién ha hecho y está haciendo daño al sistema bancario, al sistema hipotecario? Hay que tener la dignidad de decir basta, como la tuvo Fernando Casado marchándose honorablemente en cuanto se dio cuenta de la granujería que allí ordena y manda, de la corrupción orgánica que ha contaminado todo el organigrama de esa entidad. ¿Dónde están si no los responsables concretos de cada abuso, de cada arbitrariedad, de cada apuesta trucada contra el patrimonio de los clientes, de cada tóxico, de cada actuación ilegalizada por la Justicia? No cabe peor ejemplo denigratorio del nombre de una patria. Hay que rebelarse contra esa tiranía, contra la corrupción, como en Egipto, sociedad milenaria. Con dignidad, sin fuerza, pero con decisión. Cerremos ese engendro. Basta. No más allá. Por honor y amor a Cataluña, que desaparezca la no-caja que usurpa y mancha su buen nombre.

Culpable y sinvergüenza  

Adolf Todó, ex director general de Caixa
Manresa, ahora en Catalunya Caixa
.
Según una nota biográfica laudatoria -queremos pensar que por puro desconocimiento- publicada por la revista de la patronal catalana Fomento de la Producción en febrero de 2008, el actual director general de Catalunya Caixa, Adolf Todó Rovira que nació en el año 1955, en Castellbell i el Vilar (Barcelona), "está considerado un brillante representante de la nueva generación de ejecutivos catalanes dotados de formación universitaria sólida, idioma inglés fluido y con el doctorado bajo el brazo de una universidad norteamericana". " Todó tenía solamente 40 años cuando fue designado director general de Caixa Manresa. Desde los tiempos en que estudiaba Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, soñaba en llegar a ser algún día alumno de su ídolo en el mundo de la economía, el afamado economista estadounidense Ted Groves. Se enteró de que impartía clases en la Universidad de San Diego (California) y allí dirigió sus pasos una vez conseguida la beca del Banco de España".
Este señor tan bien ´preparado´ es el responsable recalcitrante y por partida doble, del tremendo caso destapado por el periódico mensual Mercado de Dinero -donde las noticias no se hacen viejas de un día para otro, sino que la noticia es la tropelía cometida contra un anciano-.

El 24 de mayo de 2007, tiempo en el que quien fue becario del Banco de España y que idolatraba a un tal Groves, era director general de Caixa Manresa, en una oscura notaría de Blanes de cuyo nombre más vale acordarse -tras ser sometido a una espera o secuestro de cinco horas-, un anciano de 94 años en silla de ruedas, mutilado, enfermo y con dificultades de visión que precisaba acogerse a los cuidados de una residencia de ancianos que le cobraría 1.500 euros cada mes, firmaba un contrato de hipoteca inversa con la entidad dirigida por Adolf Todó, por la que se le concedía una cuenta de crédito garantizada por su vivienda, que la entidad del "brillante representante de la nueva generación de ejecutivos catalanes" había tasado en 213.225,89 euros. Dicha cuenta de crédito estaba conectada directamente con la residencia en cuestión, garantizándole recibir durante un periodo de cinco años el pago de 1.500 euros mensuales. Lo que suponía un principal máximo de 90.000 euros más intereses, que ni en el peor de los escenarios de anatocismo al 5%, más gastos, impuestos, notarías y comisiones, podrían elevarse a un total de 120.000 euros sobre una tasación holgadamente superior, de 213.225,89 euros.

Hasta aquí, aparte del abultado coste financiero de la operación, todo hubiera sido relativamente ´aceptable´. Hasta la espera de cinco horas en la notaría de Blanes -y no en la Bisbal, que tiene fama de ser un pueblo muy jurídico- para firmar en dos minutos y ´a corre-cuita´ como se dice en Cataluña.

Sin embargo, no sabemos si debido a las idolatrías o a la cualificada ´preparación´ del señor Todó, en aquella notaría de Blanes, entre los papeles de la hipoteca inversa, el señor notario coló otro documento preparado por la caja de ahorros -qué duro se hace decirlo-: un "contrato de seguro" de la filial aseguradora de Caixa Manresa, del ramo de vida, modalidad de supervivencia o renta vitalicia, con una prima única de nada menos que 51.400 euros, pero con prestaciones previstas a cinco años vista. ¿Creen Vds. que la persona asegurada de esa renta vitalicia era la hija? Pues se han equivocado: el ´asegurado´ era el anciano, tenía 94 años. Él sin embargo, no llegó a conocer nunca la vil traición, la monumental estafa de confianza que le prepararon en Caixa Manresa, amparados por el dolo profesional del señor notario de Blanes. Murió cuatro meses después. Cuando su hija se dirigió a Caixa Manresa para liquidar la hipoteca inversa, calculando una deuda pendiente de menos de 10.000 euros, en la oficina le comunicaron que la deuda ascendía a 70.000 euros. Según la delegada de Ausbanc en Cataluña, letrada Montse Andrés, que ha llevado el caso ante la Justicia para anular con éxito el envilecido ´seguro´ de Caixa Manresa, la probabilidad de que una persona de 94 años no alcanzara nunca las condiciones de supervivencia hasta los 99 años perpetradas a las órdenes de ese ´ejecutivo modelo´ eran del 1.000 por 100. Eso sin contar con la mala situación clínica de esa persona en concreto.

Por todo ello, el Juzgado de Instrucción num.1 de Blanes que ha visto el caso ha anulado inmediatamente el vil y falsario seguro. Pero Caixa Manresa no se ha dado por aludida y anunció recurso de apelación.

Y además, como aquel desalmado conductor ebrio que circulaba a más de 170 kilómetros por hora en una vía limitada a 90, que mató a un ciclista en agosto de 2004 y que luego llegó incluso a interponer una repugnante demanda contra los padres del fallecido para que le pagaran 20.000 euros de los desperfectos del vehículo, Caixa Manresa ha solicitado, ya como Catalunya Caixa, la ejecución de la hipoteca inversa, para intentar hacerse con la vivienda tasada en 213.225,89 euros.

El mismo Adolf Todó Rovira, que era director general de Caixa Manresa cuando se perpetró el deleznable caso, es ahora director general de Catalunya Caixa, cuando se anuncia la presentación de recurso y cuando se ordena la ejecución de la hipoteca. No sabemos si acaso en alguna de las reuniones ´para vender´ con el máximo ´automatismo´ que este individuo tan duro en los negocios, "un hueso duro de roer" según alguna prensa, realiza últimamente con sus colaboradores en Catalunya Caixa, se ha llegado a aplaudir y a tomar como modelo una actuación que repugna al sentimiento y a la razón.

No hay calificativo adecuado para referirse a una actuación que realmente no tiene nombre. Tanto en sí misma como por la embrutecida reacción posterior de Catalunya Caixa, presentando recurso y reafirmándose en sus espurias y malignas pretensiones ejecutando la hipoteca.

Si los actos narrados y documentados en juicio que aquí se describen los hubiera cometido un desaprensivo familiar o conocido del difunto o incluso un usurero reconocido, para aprovecharse de una situación vital de extrema necesidad, seguramente los autores estarían en la cárcel o en busca o captura y el tema sería materia de escándalo en los medios o en ´El Caso´ si es que todavía existiera.

Sin embargo, los hechos han sido cometidos por una caja de ahorros que lleva y cubre de indignidad el nombre de Cataluña, que además, ha solicitado ayudas públicas al Estado español por casi 3.000 millones de euros, bajo la dirección general de un individuo al que se presenta públicamente como modelo de "una nueva generación de ejecutivos". A nosotros nos da asco.

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